La India, año 1857. A John, un chico inglés que vive con su padre, el capitán Curtis, en la guarnición de Lucknow, le gusta escaparse y recorrer las calles disfrazado. En una ocasión que lo hace se ve sorprendido por una revuelta, no puede volver a la guarnición y tiene que huir, acompañando al santón Svapiti. En su escapada recogen a una niña pequeña inglesa y se la llevan con... Leer más
Barcelona: Noguer, 1996, 2ª ed.; 136 pp.; col. Cuatro Vientos; ilust. de Juan Acosta; ISBN: 84-279-3189-1. Nueva edición en Amazon, 2016, ASIN: B004NEW1KQ, ISBN: 978-1540673015. [Vista del libro en amazon.es]
El afán de transmitir mensajes educativos en historias dirigidas a los más pequeños a veces causa problemas. Decirle a un niño pequeño que ha ser él mismo puede parecerle confuso. Decirle que un león puede ser él mismo (es decir, no ser feroz, componer poesía, hacerse amigo de una pata y no comérsela), también puede ser difícil de comprender (en especial si uno sabe algo de cómo son los leones de verdad). El protagonista de Cómo ser un león, de Ed Vere, es un león llamado Leonard con una actitud ante la vida como la de Ferdinando el toro y que, cuando recita una poesía a los otros leones, los conmueve y los convence de que no hay una única manera de ser un león. Esto último es lo más difícil de creer: que los demás leones se dejen persuadir tan rápidamente con... Leer más
Un (mal) ejemplo de cómo intentar exprimir al máximo un éxito lo tenemos en El libro de los colores de las ceras y El libro de los números de las ceras, dos álbumes en cartoné para prelectores basados en El día que los crayones renunciaron, de Oliver Jeffers y Drew Daywalt. Pero, en este caso, no son libros nuevos con los mismos personajes sino, tal como se indica en los datos editoriales, álbumes construidos a partir de las ilustraciones del álbum original. En el primero se cuenta y se muestra lo que cada una de las ceras ha coloreado y, en la última doble página hay un dibujo con todos los objetos y seres pintados en las páginas anteriores. En el segundo se nos enseña la caja de las ceras vacía y se dice al lector que las busque: las diez aparecen en las páginas... Leer más
Supersorda, de Cece Bell, es un buen cómic de corte autobiográfico. En veintiún capítulos se cuenta primero que la protagonista tiene meningitis de pequeña y se queda sorda, luego el proceso de adaptación a los audífonos, después el momento en el que acude al colegio con un audífono especial para oír a los profesores... El título revela que, cuando descubre que su audífono especial le permite oír comentarios de sus profesores aunque estén muy lejos, piensa que tiene poderes especiales y se imagina a sí misma como una superheroína. La historia habla de los vaivenes por los que pasan sus relaciones con sus compañeras y compañeros de clase, los temores que la bloquean y las dificultades que tiene, aunque tanto sus padres como sus profesores son personas cercanas y... Leer más
La casa de las cuatro estaciones, de Roger Duvoisin, es un álbum de hace muchas décadas que conserva toda su frescura. Una familia compuesta por el padre, la madre, un niño y una niña, salen en busca de una casa, la eligen, la compran y empiezan a realizar arreglos en ella. Se plantean de qué color pintarla y cada miembro de la familia prefiere una opción distinta, de acuerdo con las distintas estaciones. Pero cuando van a comprar los botes de pintura sólo les venden rojo, azul y amarillo, y entonces el padre les hace una demostración de cómo, mezclando esos colores, pueden obtener los demás que desean, y además les muestra que si los mezclan todos obtienen el blanco... Con figuras sintéticas expresivas, tan características de la mejor ilustración de las décadas centrales... Leer más
La portada de Triángulo, de Jon Klassen y Mac Barnett, nos anuncia que estamos ante un álbum minimalista. Y así es: en las imágenes simples, en la historia que se cuenta, en las palabras que se usan. Triángulo, que vive en una casa triangular con puerta triangular, decide ir a gastarle una broma a su amigo Cuadrado. En el camino pasa junto a triángulos pequeños, medianos y grandes, luego por formas sin nombre, y después junto a cuadrados pequeños, medianos y grandes. Y finalmente llega a la casa cuadrada de Cuadrado. Después de la broma, Cuadrado sale corriendo tras Triángulo. Álbum para prelectores muy bien compuesto. Las imágenes —con texturas y en tonos apagados característicos de Klassen— tienen guiños visuales fácilmente identificables, las figuras son... Leer más
La tropa del arco iris, de Andrea Hirata, es un relato en primera persona escrito, según afirma el autor, para homenajear a los maestros que tuvo. En la comunidad más pobre de la isla indonesia de Belitung, el narrador, Ikal, y otros diez chicos acuden a una escuela que describe así: «imaginémonos los peores problemas para un aula de primaria: un techo con unas grietas tan grandes que los alumnos veían volar los aviones y tenían que estudiar bajo un paraguas en los días de lluvia; un suelo de cemento que se descomponía por todas partes y quedaba reducido a arena; vientos tan fuertes que hacían temblar el alma de unos niños atemorizados ante el posible derrumbe de la escuela; y unos alumnos que querían entrar en clase, pero antes tenían que sacar las cabras del aula. Nosotros... Leer más
Otro tipo de álbumes para leer, mostrar o compartir antes de dormir, puede venir representado por Duermevela, de Ramón París y Juan Muñoz-Tébar. En este caso el libro no apuesta por el dinamismo de la historia ni por la sonoridad del texto sino por una sucesión de imágenes amables y sugerentes, adormecedoras podríamos decir. Una niña, Elisa, no se duerme por la noche y salta por la ventana «a dar una vuelta por Duermevela», un misterioso territorio; en el jardín, en compañía de un oso hormiguero llamado Estebaldo, pasea, curiosea y mira, hasta que le entra el sueño. En las ilustraciones, contra un fondo negro, se aprecian, en la oscuridad, una naturaleza exuberante y el cielo estrellado; en ellas sobre todo destacan el rostro de la protagonista y su entorno más próximo,... Leer más
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Se podrían hacer varios subgrupos entre los álbumes preparados para contar a los niños, o para compartir con ellos, en los momentos previos a dormir. Uno sería el formado por aquellos que se apoyan no tanto en las imágenes como en un texto pensado para ser leído y, si es el caso, actuado. A él pertenecería Canción para dormir a las fieras, de Paula Carbonell y José Antonio Perona. El álbum se abre con unas «Instrucciones para dormir fieras» que ofrecen varias opciones: leerlo simplemente, jugar de modos que se sugieren, contar y cantar… La historia es graciosa y a ella van llegando, e interactuando entre sí, un cocodrilo, una mariposa, una serpiente, un tigre, un elefante, un mono, un tucán, un flamenco y un oso. Las ilustraciones económicas presentan unas figuras... Leer más
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Después de la nota de ayer, otra sobre la misma cuestión con uno de los álbumes informativos del año. Igual que hicieron un libro con todo sobre las Abejas, Piotr Socha y Wojciech Grajkowski han publicado ahora otro titulado Árboles que, como aquél, tiene formato grande, da mucha información, bien ordenada y de modo ameno, pero tampoco viene con un índice... En cualquier caso, se puede considerar que cada doble página es un capítulo. Algunos títulos de los primeros son «El árbol de la vida», «Árboles y no árboles», «Hojas», «Raíces», «Las cuatro estaciones», «Los viajes de los árboles», «Especies endémicas», «Baobabs», «Devoradores de árboles», etc. Y termina con «Árboles para nuestros hijos». Las ilustraciones ocupan casi por completo las... Leer más
Son muchos los libros infantiles que hablan del amor a los árboles. Así, álbumes relativamente recientes acerca del tema, sin buscar mucho, son Árboles, El árbol de la escuela, Las cuatro estaciones desde el gran árbol. A ellos hay que sumar El despertar del árbol, de Dídac P. Lagarriga y Albert Asensio, un álbum con una pequeña guía de lectura al final. No es tanto una historia como unas escenas para hacer notar la vitalidad y la belleza de los árboles en un bosque, desde que acaba el invierno hasta que vuelve de nuevo. Son magníficas las ilustraciones realistas, cálidas y sugerentes, con niños que juegan entre y con los árboles, como para inducir a los lectores a comportarse igual. Y otro más, sensacional y muy diferente de cualquiera de los álbumes mencionados,... Leer más
Tres álbumes de conocimientos que son una buena introducción a los temas que presentan: Un día en la sabana, Un día en la Antártida, Un día en la selva, de Ella Bailey. Los tres tienen igual estructura: en las guardas se dibujan y nombran los animales que aparecerán en las ilustraciones, y luego, a lo largo de los álbumes, se presentan el recorrido de un pequeño león, de un pequeño pingüino de Adelia y de un pequeño mono araña, por los lugares donde viven, mientras interactúan con sus familias y vecinos. En las guardas figuran 43 animales diurnos y 24 nocturnos en la sabana, 19 aves y 16 mamíferos y peces en la Antártida, y, en la selva, 16 animales arborícolas y aves de la selva tropical y 26 aves y animales terrestres y acuáticos. Las dobles páginas normalmente... Leer más
Igual que álbumes anteriores de Ingela P. Arrhenius, Quien busca, encuentra es un libro para prelectores bien compuesto. Son diez dobles páginas, la primera de presentación en la que un niño invita al lector a recorrer algunos establecimientos, y las nueve restantes, con varias solapas que se levantan en cada una, muestran una Panadería, una Pastelería, una Pescadería, la Peluquería Cool, un Museo, un Circo. Las escenas están representadas con claridad y las figuras, con cabezas y caras redondeadas, aparecen todas sonrientes. Ingela P. Arrhenius. Quien busca, encuentra (Qu’est-ce qui se cache dans cette drôle de ville?, 2015). Barcelona: Combel, 2017; 22 pp.; trad. de Diego de los Santos; ISBN: 978-84-9101-199-6.... Leer más
Un relato que me ha sorprendido agradablemente: Gato y los nuevos inquilinos, de Mary Solari. Pensé, al comenzar a leerlo, si sería deudor de Soy un gato, pues es un gato quien observa y cuenta lo que ve y piensa de una familia que se aloja en la que ha sido hasta el momento su casa, pero por suerte no lo es y, sin embargo, sí lo es de El gato que andaba siempre solo: el mismo narrador explica que, «salvo raras excepciones, las mujeres tienden a ocuparse más de los animales que los hombres. Todas las generalizaciones son malas, pero podría decirse que los gatos tenemos un cierto atractivo para las humanas de sexo femenino, como bien lo explica Rudyard Kipling en un cuento que tuve oportunidad de oír una vez que una de mis inquilinas se lo leyó a sus hijas». El gato narrador,... Leer más
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Hay relatos que hablan, por un lado, de su misma construcción, y, por otro, del mundo interior del niño que, con su imaginación, construye un mundo propio o, visto de otra manera, de cómo un personaje decide ser protagonista y coautor de su propia historia. Al margen de sus diferencias esto es lo que tienen en común, por ejemplo, Harold y el lápiz morado, Fídibus, The Pencil, Cuando Lía dibujó el mundo, Johanna en el tren, Chester, o Imagina. Se puede añadir a ellos ahora Una historia, de Marianna Coppo. «Érase una vez una página en blanco…» es la frase que ocupa la primera doble página, y «…que enseguida dejó de estarlo» es la frase de la segunda, en la que aparecen ya cinco figuras, poco más que siluetas de varios animales. Se acaban dando cuenta de que están... Leer más
Rosa a pintitas, de Geneviève Godbout y Amélie Callot, es un álbum que cuenta un relato romántico y que, por tanto, se dirige más bien a un público juvenil e incluso adulto (pues los protagonistas ya no son muy jóvenes). Cuenta la historia de Adèle, una chica muy amable que lleva un café de un pueblo, y de Lucas, el chico que cada miércoles pone un puesto de verduras en el mismo café. Se ve que Adéle no lleva nada bien la lluvia, pues prefiere con mucho el sol. Luego se suceden algunos detalles de atención con Adèle, que ella no sabe de quién proceden, pero cualquier lector sí. El título tiene que ver con el entusiasmo de Adèle por el rosa y porque los regalos que va recibiendo son de ese color. El gran atractivo del álbum está en la calidad de las ilustraciones,... Leer más
No soy buen juez de las composiciones poéticas, y menos de las más libres, como son las de Ciudades, unos cuarenta textos de Fran Alonso sobre sensaciones o aspectos propios de la vida urbana (en una ciudad costera y lluviosa), varias acompañadas de ilustraciones de Marc Taeger. De todas ellas me han gustado los textos más sencillos, como la historia de Bartolo, el loco de los semáforos, y comparaciones o imágenes, como la de la lluvia que «parece de fideos». En conjunto me han resultado más atractivas, debo decir, las ilustraciones simbólicas y sugerentes de algunos poemas. Fran Alonso. Ciudades (2018). Pontevedra: Kalandraka, 2018; 64 pp.; col. Orihuela; ilust. de Marc Taeger; ISBN: 978-84-8464-386-9.... Leer más
Al leer ¡El lobo no nos morderá!, de Emily Gravett, me vino a la cabeza enseguida un álbum de argumento semejante: Comer un lobo, de Vincent Bourgeau y Cédric Ramadier. Gravett presenta tres graciosos cerditos, uno vestido como domador, otra como bailarina y otro como mago de circo, que presumen de lo bien entrenado que tienen a su lobo: lo hacen subirse a un taburete, le colocan un lazo enorme, lo hacen pasar por un aro, etc. Y alardean de que pueden conseguir que el lobo haga cualquier cosa pero que no les morderá. La idea es buena, pues está bien advertir a los cerditos que los lobos son lobos, pero argumentalmente no es el mejor álbum de Gravett, pues no añade nada nuevo al juego de invertir papeles en los cuentos populares, o al de fingir que los inviertes. Pero los... Leer más
El narrador de En el mar hay cocodrilos es un chico afgano, Enaiatollah Akbari, que, ya instalado en Italia, rememora su vida en una conversación con el escritor italiano Fabio Geda. Empieza en 2002 cuando los talibanes controlan su pueblo y, con diez años, su madre decide llevarle a Pakistán y dejarle allí, solo, y sin darle ninguna explicación. Enaiat trabaja primero en una especie de hostal y luego en un establecimiento de sandalias. Luego decide marcharse a Irán, donde trabaja como ilegal en la construcción. Más adelante vuelve a irse a Turquía y, desde allí, a Grecia. Finalmente consigue llegar a Italia cuando tiene quince años. Termina su relato poco después de haber cumplido veintiún años. La narración es emocionante tanto por las peripecias, intensas y... Leer más
El lobo con botas, de El Hematocrítico y Alberto Vázquez, continúa la línea de Agente Ricitos. Se nos cuenta que el Lobo Feroz tiene una sastrería pero no le va muy bien. Cuando le regala unas viejas botas a su sobrino Lobito, y este ve que son como las del Gato con Botas, le falta tiempo para presumir ante sus amigos. El Lobo Feroz descubre así una forma de hacer dinero: hacer más botas iguales y venderlas a todos los deseosos de tenerlas. Luego hace lo mismo con otros objetos del Gato con Botas. Pero este descubre que el Lobo Feroz está ganando dinero a su costa y decide tomar cartas en el asunto: es decir, ponerse de acuerdo con él para nuevos negocios. Son graciosas tanto la narración como las ilustraciones grandes que van en cada página. Está bien presentada la forma... Leer más
El ratoncito protagonista de Blanco como nieve, un álbum con poemas de Mar Benegas e imágenes de Andrea Antinori, empieza cantando y anunciando su modo de actuar: «Soy un ratón blanco / blanco como nieve. / Solamente salgo / al ver que no llueve». Pero sale con su guitarra, se pierde y no puede volver, por lo que va entrando en en distintas casas —del Viento, el Fuego, el Agua...—, donde le proponen acertijos para dejarle ir. Y así, el héroe, físicamente tan parecido a Frederick, o a cualquiera de los ratones de Leo Lionni, acaba realizando un viaje lleno de grandes descubrimientos que termina con un feliz regreso. Las ilustraciones, alegres y coloristas, se apoyan en el blanco del papel para resaltar lo característico del personaje, y cumplen con discreción y eficacia su... Leer más
El pequeño protagonista de El lector, álbum de Lauren Castillo y Amy Hest, es un niño que, acompañado por su perro, sube a un pequeño montículo nevado, arrastrando un trineo en el que lleva un misterioso maletín de color marrón. Se hace notar que subir es un trabajo duro y la gran alegría que siente cuando alcanza la cima, que comparte jugando con su perro. Y entonces se acomodan los dos y el chico abre el maletín. Álbum de argumento sencillo, tanto de descubrimiento del mundo como de amistad entre niño y perro. El relato indica que las grandes satisfacciones a veces requieren una preparación costosa y se acaba centrando en lo que anuncia el título: en lo sabrosos que son los momentos de lectura compartida. Son evocadoras las ilustraciones, con figuras contundentes de... Leer más
La niña invisible, de Puño, es una chica llamada Trog que vive en tiempos prehistóricos y desafía las tradiciones de su tribu acerca de que solo los chicos pueden emprender el Viaje —el momento en que se les deja salir solos en busca de una presa—. Ella, con el apoyo de su familia, del sabio hechicero Groo, y de las mujeres de la tribu, se sale con la suya y acabará descubriendo muchas cosas. Relato bien contado con situaciones y toques excelentes, como el descubrimiento que hace Trog de la cámara oscura para poder pintar animales —aunque la historia no es cómica en esa dirección como, por ejemplo, lo son las de Derek Sampson—, y como la broma del narrador cuando nos dice que «la tribu entera dormía como si fuera domingo (aunque todavía no los habían inventado)».... Leer más
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Se podría hacer una lista de los álbumes sobre las cosas que pueden pasar en un parque, como Voces en el parque o La merienda en el parque... A ellos habrá que sumar Payasa en el parque, de Cristina Pérez Navarro y Marisa López Soria, que trata de una niña que, cuando va al parque, mira en torno suyo —una pareja que se abraza, una pata que parece regañar a un patito, un niño y un perro, una hormiga…—, y eso le sirve para hilar reflexiones, «al solecico». La niña se pone, al poco de comenzar, una nariz roja de Payasa pues «le gustaba hacer monerías». Se indica, no se dice por qué, que a Payasa le han dicho que es diferente y ella, después de sus experiencias en el parque, termina contenta, «sin acabar de descifrar el misterio» de que todos somos «criaturas únicas... Leer más
Igual que otros álbumes de Gilles Bachelet, Un cuento que... se dirige más bien al adulto (a ciertos adultos en particular) que al niño, por más que pueda considerarse un relato para compartir con los pequeños en el momento de irse a dormir. Lo que vemos al pasar las hojas es, en cada página izquierda, que una mamá o un papá leen un cuento a su bebé que, a su vez, tiene su peluche; y, en la página derecha, una ilustración sobre qué tipo de cuento están leyendo: un cuento que protege, un cuento que brilla... Pero tanto los progenitores como sus hijos son de distinto tipo: osos panda, morsas, cigüeñas..., pero también extraterrestres, excavadoras…, y finalmente un padre y un bebé humanos, hasta doce. Todas las escenas se parecen entre sí y todas están excelentemente... Leer más
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Recopilación de cuentos españoles publicados, sobre todo, a lo largo del siglo XIX. En el primer tomo figuran los procedentes de Asturias, Cantabria, las dos Castillas, Extremadura y Andalucía; en el segundo, los de Cataluña, Galicia y País Vasco. En total, 117 relatos tradicionales reescritos, «bañados, vestidos y peinados», en palabras del recopilador, pero procurando respetar el tono coloquial de la versión oral. Son cuentos de agradable lectura, aunque más bien adultos por su tono frecuentemente realista y entroncado con la... Leer más
Madrid: Siruela, 2006; 384 pp.; col. Las Tres Edades – Biblioteca de cuentos populares; ISBN: 978-8478440894. [Vista del libro en amazon.es]
Hay ilustradores que hacen un buen trabajo: ponen imágenes a relatos (o a ideas o a textos), suyos o de otros, y los libros resultantes son eficaces en el presente (porque hay quien los coloca en cauces que los llevan hacia un público apropiado) pero es evidente que no durarán en el tiempo. Hay, sin embargo, ilustradores que convierten cada uno de sus trabajos en algo memorable: sus imágenes permanecerán siempre. Roberto Innocenti no sólo pertenece a esta última clase de ilustradores sino que, además, consigue que haya que destacar entre los mejores cada uno de sus libros, como Mi barco. En él se cuenta la historia de los cincuenta años de vida de un barco mercante, desde su construcción y su primer viaje a principios de los años 30, pasando por la etapa en la que fue... Leer más
El garaje de Gus, de Leo Timmers, es un álbum bien construido, con un argumento simpático, y muchas pequeñas bromas visuales a las que atender. Gus es un cerdo que tiene un taller mecánico. El álbum empieza cuando comienza su trabajo por la mañana y, a partir de ahí, cada dos dobles páginas suceden episodios parecidos: en una llega un cliente agobiado porque su vehículo tiene algún problema, y en la otra se marcha satisfecho con los arreglos que le ha hecho Gus. El primero es un rinoceronte, el segundo una jirafa, y luego llegan una morsa, una lora (o así), etc. Debajo de las imágenes, en cada página, hay una frase, y riman las dos de la doble página: «Hoy promete ser un día estupendo / Gus se pone a trabajar contento» es el primer pareado. Y, cuando cada cliente le... Leer más
Hay ilustradoras cuyos dibujos sobre niños en movimiento son magistrales, como por ejemplo Jan Ormerod, Shirley Hughes o Helen Oxenbury, que recuerde ahora. En la misma liga juega también Taeeun Yoo, como se puede comprobar en ¡Eres un león! Posturas de yoga para niños. Es un album que algunos presentan como «yoga para prelectores» y otros plantean como una forma útil para estimular habilidades motoras de los más pequeños. Para mí, y creo que para la mayoría, el atractivo del álbum es, por un lado, la gracia sensacional que tienen los dibujos de los niños ensayando posturas de león, de mariposa, de perro, de serpiente, de rana, de gato, de montaña; y, por otro, la misma sencillez del enfoque (sin necesidad de pensar para nada en el yoga) a la hora de ayudar a los... Leer más
Un cochero de Damasco conoce multitud de narraciones. Un día se queda mudo y, según explica, para romper el encantamiento es necesario que reciba siete regalos únicos: siete relatos de sus amigos casi octogenarios como él. Hay alusiones a los acontecimientos de la época, en el año 1959, que no dificultan seguir bien los relatos pero les añaden otra... Leer más
Madrid: Siruela, 1997, 4ª ed.; 234 pp.; col. Las Tres Edades. trad. de Antón Dieterich; ISBN: 84-7844-356-8. Nueva edición en 2016; 296 pp.; col. Escolar; ISBN: 978-8478444663. [Vista del libro en amazon.es]
Pensaba, equivocadamente, que había puesto aquí Narradores de la noche, una recopilación de relatos con aires orientales que Rafik Schami publicó hace años y que es... Leer más
Awoki y los piratas en playa Escondida, de Raquel Míguez, es un relato semejante a los clásicos del pasado sobre chicos en vacaciones a los que les ocurre algo extraordinario, y parecido en su ambiente, y en el giro que da el argumento de lo realista hacia lo fantasioso, a otra obra de la autora, El verano que desaparecieron los Trogloditas. Su protagonista y narrador es un chico que, después del fallecimiento de su madre, pasa un verano en casa de su abuela Vilma, en un pueblo costero. Hace amistad con un vecino nuevo de su edad, Awoki, que le dice que es neozelandés y que pronto le demostrará que tiene grandes recursos. Ambos observan algunos movimientos en la costa que les extrañan y acaban descubriendo los manejos ilegales de la propietaria de una tienda de animales del... Leer más
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Aunque buena parte de sus golpes de humor serán más apreciados por los más mayores —se podrían comparar con los de los relatos de El pequeño Nicolás—, son cómics excelentes para pequeños los de Ariol: un burrito como tú y como yo y Ariol: el Caballero Caballo, ilustrados por Marc Boutavant con guión de Emmanuel Guibert. El primero contiene doce relatos y el segundo trece. El protagonista es un burrito llamado Ariol y los demás personajes son sus compañeros de clase, cada uno un animal humanizado distinto. Algunos episodios tienen que ver con la fascinación de Ariol y sus amigos con Caballero Caballo, un superhéroe. Otros, con algunas «películas» imaginativas que Ariol se monta. Los hay relacionados con su vida colegial, con los comentarios que hacen Ariol y sus... Leer más
Paso a paso, de Leo Lionni, trata de una pequeña oruga que se va librando de ser comida por un petirrojo, un flamenco, un tucán, una garza, un faisán y un colibrí, haciéndoles notar que puede serles de utilidad pues sabe medir cosas, como la cola, el cuello, el pico, las patas… Hasta que un ruiseñor le pide que mida su canto y entonces la oruga tiene una idea. Relato que, a la vez que da conocimientos al lector pequeño —nombres y figuras de aves, el concepto de «medida»—, lo atrapa con un personaje pillo que sabe salir airoso de las situaciones difíciles. Y no es necesario insistir en la calidad de las ilustraciones a base de collages características de Lionni, un autor cuyos álbumes fueron, son y seguirán siendo modélicos. Leo Lionni. Paso a paso (Inch by Inch,... Leer más